La terapia EMDR (Eye Movement Desensitization and Reprocessing) es un abordaje psicoterapéutico estructurado especialmente conocido por su aplicación en experiencias traumáticas y en el trastorno de estrés postraumático (TEPT). Incluye evaluación, preparación y trabajo con recuerdos mediante un protocolo de ocho fases en el que puede utilizarse estimulación bilateral.

No consiste simplemente en seguir con la mirada los dedos del terapeuta. En Olea Salud recomendamos que, para entender qué es EMDR, conviene conocer qué sucede durante el tratamiento, para qué situaciones cuenta con mayor evidencia, cuáles son sus limitaciones y qué puede esperar una persona antes de empezar.
¿Qué es la terapia EMDR?
EMDR significa Desensibilización y Reprocesamiento por Movimientos Oculares. El método fue desarrollado por la psicóloga Francine Shapiro y actualmente se emplea como una intervención psicológica estructurada para trabajar con experiencias perturbadoras y los recuerdos asociados a ellas.
Durante determinadas fases de la terapia EMDR, la persona atiende simultáneamente a elementos de un recuerdo y a una estimulación bilateral. Esta puede realizarse mediante movimientos oculares y también mediante otras modalidades, como estímulos táctiles o auditivos.
Los movimientos oculares son, por tanto, una parte del procedimiento y no la terapia completa.
¿Para qué sirve la terapia EMDR?
El trastorno de estrés postraumático es uno de los ámbitos en los que la terapia EMDR cuenta con mayor respaldo científico.
La Organización Mundial de la Salud incluye EMDR entre las intervenciones psicológicas que deben considerarse para adultos con TEPT. También sitúa EMDR y determinadas intervenciones cognitivo-conductuales centradas en el trauma entre las opciones psicológicas respaldadas para este trastorno.
Esto no significa que cualquier experiencia difícil implique un TEPT ni que todas las personas que han vivido un acontecimiento traumático necesiten EMDR. La elección de una intervención debe partir de una evaluación individual.
¿Se utiliza EMDR para otros problemas psicológicos?
La terapia EMDR también se estudia y utiliza en contextos diferentes del TEPT. Sin embargo, que una intervención se emplee clínicamente ante una determinada dificultad no significa que disponga del mismo nivel de evidencia para todas las condiciones.
Por eso conviene evitar las listas que presentan EMDR como un tratamiento universal para ansiedad, depresión, fobias, duelo, adicciones u otros problemas sin diferenciar la evidencia disponible para cada uno.
Una evaluación desde el área de la psicología permite comprender las dificultades actuales y valorar qué intervención puede tener más sentido en cada caso.
¿Cómo funciona la terapia EMDR?
La terapia EMDR parte de un modelo denominado Procesamiento Adaptativo de la Información (PAI). Dentro de este marco se trabaja con experiencias pasadas relacionadas con las dificultades actuales, situaciones presentes que provocan malestar y, cuando corresponde, situaciones futuras.
Durante las fases de reprocesamiento, la persona presta atención a determinados aspectos de una experiencia —como imágenes, pensamientos, emociones o sensaciones corporales— mientras se utiliza estimulación bilateral.
El terapeuta realiza pausas y observa junto con la persona qué va apareciendo durante el proceso. El objetivo no es borrar el recuerdo ni conseguir que la persona olvide lo sucedido.
¿Qué es la estimulación bilateral?
La estimulación bilateral consiste en utilizar estímulos alternantes entre ambos lados. En la terapia EMDR pueden emplearse movimientos oculares, toques alternos u otras modalidades de estimulación bilateral.
Es uno de los elementos más reconocibles de EMDR, pero utilizar movimientos oculares de manera aislada no equivale a realizar una intervención EMDR completa.
¿Qué se hace en una sesión de terapia EMDR?
Una sesión no tiene por qué comenzar directamente trabajando sobre el recuerdo que genera mayor malestar.
Las primeras fases permiten conocer la historia de la persona, establecer objetivos, elaborar el plan terapéutico, identificar recursos y valorar la preparación necesaria antes de continuar. Las ocho fases constituyen el marco del tratamiento, pero no tienen que realizarse dentro de una misma sesión.
Cuando se llega al reprocesamiento, terapeuta y paciente identifican la experiencia que se va a trabajar y los pensamientos, emociones y sensaciones relacionados.
Por ello, dos sesiones de terapia EMDR pueden ser bastante diferentes. Una puede centrarse principalmente en preparación y otra en reprocesamiento, cierre o reevaluación.
Las 8 fases de la terapia EMDR
El protocolo de terapia EMDR se organiza en ocho fases, pero ocho fases no significa ocho sesiones. El tiempo dedicado a cada una puede variar considerablemente entre personas.
| Fase | ¿Qué se trabaja? |
|---|---|
| 1. Historia y planificación | Se recoge información relevante, se establecen objetivos y se planifica el tratamiento. |
| 2. Preparación | Se explica EMDR, se establece la alianza terapéutica y se trabajan recursos para afrontar el posible malestar. |
| 3. Evaluación | Se identifica la experiencia y las imágenes, pensamientos, emociones y sensaciones relacionadas. |
| 4. Desensibilización | Se trabaja con el recuerdo utilizando estimulación bilateral. |
| 5. Instalación | Se trabaja con una cognición positiva relacionada con la experiencia. |
| 6. Exploración corporal | Se presta atención a posibles sensaciones corporales persistentes. |
| 7. Cierre | Se facilita el retorno al presente y se cierra adecuadamente la sesión. |
| 8. Reevaluación | Se revisa posteriormente lo trabajado y se decide cómo continuar. |
Esta secuencia muestra por qué identificar EMDR únicamente con los movimientos oculares simplifica demasiado el procedimiento. La historia clínica, preparación, evaluación y seguimiento también forman parte de su estructura.
¿La terapia EMDR funciona? Evidencia y efectividad
Existe evidencia científica que respalda la terapia EMDR, especialmente para el tratamiento del trastorno de estrés postraumático. Esto no significa que garantice resultados ni que disponga del mismo respaldo para cualquier problema psicológico.
Las recomendaciones clínicas que respaldan EMDR para el TEPT son precisamente una razón para diferenciar entre su uso en este trastorno y su aplicación en otras dificultades.
Por tanto, al hablar de efectividad es necesario especificar qué problema se está tratando y en qué población, en lugar de afirmar que EMDR “funciona” de manera universal.
¿Cuántas sesiones de EMDR son necesarias?
No existe un número estándar aplicable a todas las personas. La duración de la terapia EMDR dependerá de factores como los objetivos terapéuticos, la historia de la persona, las experiencias que se estén abordando, la preparación necesaria y la evolución durante el tratamiento.
El número de sesiones y el tiempo dedicado a cada fase pueden variar considerablemente entre pacientes.
Por ello, una estimación personalizada requiere una evaluación previa. Tampoco debe confundirse el número de fases del protocolo con el número de sesiones necesarias.
Riesgos y posibles desventajas de la terapia EMDR
Trabajar con experiencias perturbadoras puede generar malestar emocional durante determinadas partes de la terapia EMDR. Pueden aparecer emociones, pensamientos, imágenes, recuerdos o sensaciones corporales relacionadas con el material que se está abordando.
Por eso, el EMDR incorpora fases específicas de preparación y cierre. En la preparación se trabajan recursos para afrontar el posible malestar y, en el cierre, se facilita el retorno al presente aunque el reprocesamiento de una experiencia todavía no haya terminado.
Otra limitación importante es que EMDR no tiene el mismo respaldo científico para todas las dificultades psicológicas. Que exista evidencia para el TEPT no permite trasladar automáticamente esas conclusiones a cualquier otro problema.

¿Cómo elegir un psicólogo especializado en EMDR?
La formación específica en terapia EMDR es relevante, pero no debería ser el único criterio para escoger profesional. Antes de iniciar el tratamiento puede ser útil comprobar:
- Titulación y habilitación para ejercer.
- Formación específica en emdr.
- Realización de una evaluación previa.
- Explicación clara del procedimiento y sus objetivos.
- Posibilidad de plantear dudas y revisar expectativas.
- Adaptación del tratamiento a las necesidades individuales.
- Información clara sobre sesiones y tarifas.
Desde la terapia psicológica se puede valorar tanto la situación que genera malestar como las diferentes alternativas de intervención, en lugar de asumir de antemano que una técnica concreta será necesariamente la indicada.
En personas con neurodivergencias, el acompañamiento también debería considerar las características y necesidades individuales, sin asumir que una neurodivergencia constituye por sí misma una indicación para EMDR.
Importante antes de realizar una terapia EMDR
La información de este artículo sobre terapia EMDR tiene una finalidad exclusivamente informativa y orientativa. No sustituye una evaluación psicológica ni las indicaciones de un profesional de la salud mental.
Cada persona y cada proceso terapéutico son diferentes. Identificarse con determinados síntomas, experiencias o situaciones descritas en esta guía no significa que EMDR sea necesariamente el tratamiento indicado. Un profesional cualificado debe valorar cada caso de forma individual.
Preguntas frecuentes sobre terapia EMDR
¿Cuánto vale una sesión de EMDR?
Una sesión de terapia EMDR puede costar aproximadamente entre 50 y 90 euros en España, aunque el precio varía según la ciudad, el profesional, la duración de la consulta y si la terapia es presencial u online. En Madrid, por ejemplo, es habitual encontrar tarifas en torno a 60-80 euros por sesión.
En el caso de Olea Salud, una sesión de terapia EMDR cuesta 65 €, el mismo precio que una sesión de terapia psicológica convencional.
El coste total del tratamiento no puede calcularse únicamente a partir del precio de una consulta, ya que no existe un número fijo de sesiones de terapia EMDR para todas las personas. Antes de comenzar, conviene consultar la tarifa, la duración de las sesiones y las condiciones del servicio.
¿Qué pasa después de una sesión de EMDR?
Después de una sesión pueden aparecer pensamientos, emociones, imágenes, recuerdos o sensaciones relacionadas con lo trabajado, aunque la experiencia varía de una persona a otra.
La fase de cierre forma parte del protocolo precisamente para ayudar a regresar al presente y prepararse para manejar el posible malestar entre sesiones. En la siguiente sesión, la reevaluación permite revisar lo sucedido desde el encuentro anterior y decidir cómo continuar.
Si después de una sesión aparece un malestar intenso, persistente o preocupante, es recomendable comunicarlo al profesional que está realizando el tratamiento.
¿Cuándo no aplicar EMDR?
No existe una lista sencilla que permita decidir por cuenta propia cuándo debe o no aplicarse EMDR. Una de las funciones de las primeras fases de la terapia EMDR es precisamente valorar la situación de la persona, sus recursos, sus necesidades psicológicas y su preparación para el reprocesamiento.
Dependiendo de esa valoración, puede ser necesario dedicar más tiempo a preparación, modificar el ritmo, adaptar el tratamiento o considerar otras intervenciones. La decisión no debería tomarse únicamente porque una persona presente un determinado síntoma o diagnóstico.
Si hay recuerdos o experiencias que continúan generando malestar y quieres valorar si la terapia EMDR puede encajar dentro de un proceso terapéutico, puedes solicitar una primera orientación a través de contacto.